viernes, 24 de mayo de 2013

Trastorno Deficitario de Atención


Autor: Dr Eduardo Hernández G. 
Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil.
 



En la actualidad, un motivo frecuente de consulta en el área de salud infantil se debe a la preocupación de los padres por el comportamiento de los niños, principalmente en la escuela, de donde la maestra envía notas relacionadas a su mal comportamiento, la falta de atención en clases, su incumplimiento de los deberes,  el frecuente olvido de materiales escolares, y otros. Ante este panorama los padres buscan ayuda profesional (generalmente el pediatra, quien mayor contacto y seguimiento tiene con el niño), quien al sospechar de un cuadro frecuente denominado Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, lo remite a un especialista en el área.
El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), conocido anteriormente como ADD, en la actualidad según el DSM-IV-R 2000 es un trastorno que se caracteriza por “un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad /impulsividad que es más frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar”.
Se distinguen tres tipos de trastornos de acuerdo a las principales características asociadas al desorden:
· TDAH de tipo predominantemente desatento: con múltiples síntomas de inatención y pocos o quizá ningún síntoma de hiperactividad e impulsividad.
· TDAH de tipo predominantemente hiperactivo/impulsivo: presenta múltiples síntomas de hiperactividad e impulsividad con pocos o quizá ningún síntoma de inatención.
· TDAH de tipo predominantemente combinado: se observan diversos síntomas de inatención, impulsividad e hiperactividad.
Los criterios de Inatención, Impulsividad e Hiperactividad, se exponen a continuación:
INATENCIÓN:
· Son menos capaces de mantener el mismo grado de compromiso en las tareas que otros niños.
· No pueden prestar suficiente atención a los detalles.
· Pierden la concentración en tareas rutinarias.
· Sus trabajos suelen ser poco limpios y desordenados.
· Cambian de una actividad a otra sin terminar ninguna de ellas.
· Pierden el material y olvidan las cosas.
IMPULSIVIDAD:
· Son impacientes, les cuesta mucho respetar el turno e interrumpen constantemente a los otros.
· Sufren accidentes al realizar acciones sin pensar los peligros que conllevan.
· No reflexionan sobre distintas alternativas posibles.
· La impulsividad no disminuye con la edad como ocurre con la actividad.
· Incumplimiento de normas básicas del hogar y la escuela.
HIPERACTIVIDAD:
· Excesivo movimiento corporal que se traduce en una actividad casi permanente e incontrolada que se caracteriza por no tener una meta concreta y por aparecer en los momentos menos oportunos.
· Su energía la dirige hacia tareas y objetivos diferentes a los encomendados por sus padres y profesores.
· Falta de flexibilidad y cierto grado de rigidez.
· Sufren caídas y tropezones frecuentemente.
· Suelen ser torpes ante cualquier actividad que requiera coordinación visomotora.
CAUSAS DEL TDA-H
La etiología del desorden es desconocida. La mayoría de los investigadores coinciden en que el síndrome es producto de una mezcla de factores psicosociales y biológicos. Las primeras investigaciones indicaron que esta condición estaba acompañada por algún tipo de daño cerebral, estudios más recientes empleando Técnicas imagenológicas como la  Resonancia Magnética Nuclear y la Tomografía Computarizada de emisión de fotones y positrones han evidenciado cambios en el flujo cerebral de las áreas sensoriales y sensoriomotoras, así como disminución en el metabolismo cerebral de la glucosa.
Las investigaciones indican que este trastorno tiene una contribución biológica muy fuerte y que la herencia/genética juega un papel muy importante en la expresión del desorden.
Entre los factores psicosociales se han encontrado diferentes tipos de relaciones padres/hijos, desde adecuadas hasta disfuncionales, las interacciones conflictivas con las madres son más frecuentes en niños pequeños. Se han propuesto algunos factores ambientales como anormalidades pre y perinatales, consumo de toxinas en ciertos alimentos e intoxicación por azúcar refinada.
En cuanto a la epidemiología se afirma que los niños con TDAH constituyen hasta el 3-5% de la población, este trastorno es más frecuente en varones que en hembras, en una relación de 3 a 1 aproximadamente. Es también frecuente que estos niños presenten  además dificultades para el aprendizaje y desórdenes conductuales, desarrollando actividades delictivas o violaciones a los derechos de los otros. Un tercio de ellos presentará experiencias tempranas con drogas y abuso de sustancias.
Una de las características de este síndrome es el inicio temprano de síntomas, parecen surgir antes de los 7 años, es decir en la etapa preescolar, sobre todo en el tipo hiperactivo o combinado, mientras el de prevalencia desatento se observa un poco más tarde pero aun en la niñez. Sin embargo, se diagnostica en la mayoría de las veces entre los 8 y 10 años, cuando las exigencias de una escolaridad formal permiten la expresión florida de los síntomas.
Estamos ante un cuadro descrito pero poco explicado, cuya causalidad permanece no resuelta del todo. Cuadro que incluye una gama muy diversa de síntomas, que se presenta relativamente estable a lo largo del desarrollo, persistiendo hasta la adolescencia en el 80% de los casos clínicamente diagnosticados y hasta la adultez en el  66% de los casos. Los niños con TDA-H  tienen un alto riesgo de presentar fracasos escolares, repitencia de grado, fracaso para completar la secundaria y bajo rendimiento en los empleos.
EL DIAGNÓSTICO DEL TDAH
El diagnóstico del TDAH se hace en base a síntomas que han sido observados en situaciones múltiples (hogar, escuela y comunidad),  de forma frecuente y estar presentes por los menos seis meses en un grado que es maladapativo e inconsistente con el nivel de desarrollo de la persona, e incluye los siguientes elementos:
1.     Una historia clínica (personal y familiar)
2.     Un examen físico.
3.     Entrevista con los padres, el niño y su maestro.
4.     Escalas para medir la conducta, completadas por los padres y maestros del niño.
5.     Observación conductual del niño.
6.     Una variedad de pruebas tanto médicas como psicológicas para descartar patologías asociadas.
Con lo antes expuesto quiero manifestar que el diagnóstico de un niño con TDAH es multidisciplinario, donde intervienen diversos especialistas que abarcan todas las áreas del desarrollo evolutivo infantil.
EL TRATAMIENTO DEL TDAH
El tratamiento del Síndrome de Déficit de Atención  con Hiperactividad es individualizado para cada niño en particular e incluye varios aspectos:
1.     Tratamiento Médico: Se basa en la prescripción de psicoestimulantes, el más usado es el metilfenidato. El tratamiento médico más empleado en la actualidad es la atomoxetina  respondiendo positivamente a su   uso el 70-80% de los niños. También se han indicado los antidepresivos tricíclicos, los neurolépticos  y la clonidina.
Los psicoestimulantes tienen efectos positivos sobre el nivel de estimulación de activación cerebral al incrementar la disponibilidad de ciertos neurotransmisores en el cerebro. Potencian la motivación y hacen posible que se intensifique el esfuerzo intelectual, disminuyendo la fatiga.
2.     Intervención Conductual: que consiste en manipular contingencias ambientales, usar un conjunto de     estrategias de modificación conductual, para incrementar conductas deseadas (atención y obediencia) y reducir o eliminar las conductas inadecuadas, disruptivas e hiperactivas.  Con estas modificaciones  se logran cambios de comportamientos que se generalizarán por el aumento de refuerzos positivos y la mayor aprobación social.
Estos métodos son fáciles de implementar, de bajo costo, rápidos y adaptables a múltiples contextos.  Aquí     se incluyen a los padres y maestros como auxiliares terapéuticos.
3.     Intervención Cognitivo-Conductual: estos métodos se basan en la combinación de estrategias cognitivas (pensamiento) y técnicas conductuales para enseñar al sujeto procedimientos dirigidos a controlar  su conducta y a desarrollar progresivamente su capacidad de atención.
4.     Apoyo psicopedagógico, para la implementación de hábitos y técnicas de estudio, reforzamiento de la lecto-escritura.
El éxito del tratamiento del TDAH depende del compromiso que asuman los padres y maestros y de la permanente interacción de éstos con los especialistas en el área.


El Maltrato Infantil


Por: Dr. Eduardo R. Hernández González.

Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil.


El maltrato a los niños es un problema universal que ha existido desde tiempos remotos, sin embargo es en el siglo XX con la declaración de los derechos del niño (O.N.U. 1959), cuando se le considera como un delito y un problema de profundas repercusiones psicológicas, sociales, éticas, legales y médicas.
La investigación norteamericana sitúa el comienzo de la sensibilización mundial cuando investigadores como Kempe, Silverman, Steele, y otros, en 1962 etiquetaron el llamado Síndrome del niño maltratado.

Definición y clasificación del maltrato infantil

No existe una definición única de maltrato infantil, ni una de limitación clara y precisa de sus expresiones. Sin embargo, lo más aceptado como definición es todas aquellas acciones que van en contra de un adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño, cometidas por personas, instituciones o la propia sociedad. Ello supone la existencia de un maltrato físico, negligencia, maltrato psicológico o un abuso sexual. (NCCAN, 1988). Esta definición está en concordancia con la existente en el manual de psiquiatría DSM-IV.

1. El maltrato físico

Este tipo de maltrato abarca una serie de actos perpetrados utilizando la fuerza física de modo inapropiado y excesivo. Es decir, es aquel conjunto de acciones no accidentales ocasionados por adultos (padres, tutores, maestros, etc.), que originan en el niño un daño físico o enfermedad manifiesta. Aquí se incluyen golpes, arañazos, fracturas, pinchazos, quemaduras, mordeduras, sacudidas violentas, etc.

2. La negligencia o abandono

La negligencia es una falta de responsabilidad parental que ocasiona una omisión ante aquellas necesidades para su supervivencia y que no son satisfechas temporal o permanentemente por los padres, cuidadores o tutores. Comprende una vigilancia deficiente, descuido, privación de alimentos, incumplimiento de tratamiento médico, impedimento a la educación, etc.

3. El maltrato emocional

Es aquel conjunto de manifestaciones crónicas, persistentes y muy destructivas que amenazan el normal desarrollo psicológico del niño. Estas conductas comprenden insultos, desprecios, rechazos, indiferencia, confinamientos, amenazas, en fin, toda clase de hostilidad verbal hacia el niño. Este tipo de maltrato, ocasiona que en los primeros años del niño, éste no pueda desarrollar adecuadamente el apego, y en los años posteriores se sienta excluido del ambiente familiar y social, afectando su autoestima y sus habilidades sociales.

4. El abuso sexual

Es uno de los tipos de maltrato que implica mayores dificultades a la hora de estudiar. Consiste en aquellas relaciones sexuales, que mantiene un niño o una niña (menor de 18 años) con un adulto o con un niño de más edad, para las que no está preparado evolutivamente y en las cuales se establece una relación de sometimiento, poder y autoridad sobre la víctima.
Las formas más comunes de abuso sexual son: el incesto, la violación, la vejación y la explotación sexual. También incluye la solicitud indecente sin contacto físico o seducción verbal explícita, la realización de acto sexual o masturbación en presencia de un niño y la exposición de órganos sexuales a un niño.
El maltratador habitualmente es un hombre (padre, padrastro, otro familiar, compañero sentimental de la madre u otro varón conocido de la familia). Raramente es la madre, cuidadora u otra mujer conocida por el niño.
Otro tipo de maltrato infantil es el llamado Síndrome de Münchausen por poderes, consiste en inventar una enfermedad en el niño o producirla por la administración de sustancias y medicamentos no prescritos.
Generalmente se trata de un niño en la edad de lactante-preescolar (edad media de 3 años). Los signos y síntomas aparecen solamente en presencia de la madre (habitualmente el perpetrador del abuso), son de causa inexplicable y los exámenes complementarios no aclaran el diagnóstico. Este síndrome presenta una mortalidad entre 10-20%, y su impacto a largo plazo puede dar lugar a desórdenes psicológicos, emocionales y conductuales.
Además se debe incluir el maltrato prenatal, definido como aquellas circunstancias de vida de la madre, siempre que exista voluntariedad o negligencia, que influyen negativa y patológicamente en el embarazo, parto y repercuten en el feto. Tales como: rechazo del embarazo, falta de control y seguimiento médico del embarazo, negligencia personal en la alimentación e higiene, medicaciones excesivas o no prescritas, consumo de alcohol, drogas y tabaco, exposición a radiaciones, y otras.
En los últimos tiempos se habla de maltrato institucional, que consiste en cualquier legislación, programa o procedimiento, ya sea por acción o por omisión, procedente de poderes públicos o privados, por profesionales al amparo de la institución, que vulnere los derechos básicos del menor, con o sin contacto directo con el niño.
Cada uno de estos tipos de maltrato infantil presentan indicadores físicos y conductuales en el menor maltratado, así como indicadores conductuales y actitudes del maltratador, lo cual ayuda en su diagnóstico.

Las causas del maltrato infantil

Los estudiosos del tema del maltrato infantil han tratado de explicar su aparición y mantenimiento utilizando diversos modelos, así tenemos: el modelo sociológico, que considera que el abandono físico es consecuencia de situaciones de carencia económica o de situaciones de aislamiento social (Wolock y Horowitz, 1984); el modelo cognitivo, que lo entiende como una situación de desprotección que se produce como consecuencia de distorsiones cognitivas, expectativas y percepciones inadecuadas de los progenitores/cuidadores en relación a los menores a su cargo (Larrance, 1983); el modelo psiquiátrico, que considera que el maltrato infantil es consecuencia de la existencia de psicopatología en los padres (Polansky, 1985); el modelo del procesamiento de la información, que plantea la existencia de un estilo peculiar de procesamiento en las familias con menores en situación de abandono físico o negligencia infantil (Crittender, 1993); y por último el modelo de afrontamiento del estrés, que hace referencia a la forma de evaluar y percibir las situaciones y/o sucesos estresantes por parte de estas familias (Hilson y Kuiper, 1994).
En la actualidad el modelo etiopatogénico que mejor explica el maltrato infantil, es el modelo integral del maltrato infantil. Este modelo considera la existencia de diferentes niveles ecológicos que están encajados unos dentro de otros interactuando en una dimensión temporal. Existen en este modelo factores compensatorios que actuarían según un modelo de afrontamiento, impidiendo que los factores estresores que se producen en las familias desencadenen una respuesta agresiva hacia sus miembros. La progresiva disminución de los factores compensatorios podría explicar la espiral de violencia intrafamiliar que se produce en el fenómeno del maltrato infantil. Entre los factores compensatorios se señalan: armonía marital, planificación familiar, satisfacción personal, escasos sucesos vitales estresantes, intervenciones terapéuticas familiares, apego materno/paterno al hijo, apoyo social, buena condición financiera, acceso a programas sanitarios adecuados, etc. Entre los factores estresores se cuentan: historia familiar de abuso, disarmonía familiar, baja autoestima, trastornos físicos y psíquicos en los padres, farmacodependencia, hijos no deseados, padre no biológico, madre no protectora, ausencia de control prenatal, desempleo, bajo nivel social y económico, promiscuidad, etc.

Consecuencias del maltrato infantil

Independientemente de las secuelas físicas que desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico o sexual, todos los tipos de maltrato infantil dan lugar a trastornos conductuales, emocionales y sociales. La importancia, severidad y cronicidad de las estas secuelas depende de:
  • Intensidad y frecuencia del maltrato.
  • Características del niño (edad, sexo, susceptibilidad, temperamento, habilidades sociales, etc).
  • El uso o no de la violencia física.
  • Relación del niño con el agresor.
  • Apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.
  • Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, psicológica y social.
En los primeros momentos del desarrollo evolutivo se observan repercusiones negativas en las capacidades relacionales de apego y en la autoestima del niño. Así como pesadillas y problemas del sueño, cambios de hábitos de comida, pérdidas del control de esfínteres, deficiencias psicomotoras, trastornos psicosomáticos.
En escolares y adolescentes encontramos: fugas del hogar, conductas autolesivas, hiperactividad o aislamiento, bajo rendimiento académico, deficiencias intelectuales, fracaso escolar, trastorno disociativo de identidad, delincuencia juvenil, consumo de drogas y alcohol, miedo generalizado, depresión, rechazo al propio cuerpo, culpa y vergüenza, agresividad, problemas de relación interpersonal.
Diversos estudios señalan que el maltrato continúa de una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene alto riesgo de ser perpetuador de maltrato en la etapa adulta.

Prevención del maltrato infantil y actuación del pediatra.

Los pediatras, al ser los profesionales de salud que están en mayor contacto con los niños, son los llamados a realizar la prevención del maltrato infantil, además de establecer diagnósticos y junto con un equipo multidisciplinario colaborar en su tratamiento.
Los pediatras se encuentran en una posición favorable para detectar niños en situación de riesgo (sobre todo en menores de 5 años, la población más vulnerable), a partir de esta edad los maestros comienzan a tener un papel principal en la prevención y diagnóstico.
La prevención del maltrato infantil se establece en tres niveles:
Prevención Primaria: dirigida a la población general con el objetivo de evitar la presencia de factores estresores o de riesgo y potenciar los factores protectores del maltrato infantil.
Se incluyen:
  • Sensibilización y formación de profesionales de atención al menor.
  • Intervenir en la psicoprofilaxis obstétrica (preparación al parto).
    Intervenir en las escuelas para padres, promoviendo valores de estima hacia la infancia, la mujer y la paternidad.
  • Prevenir el embarazo no deseado, principalmente en mujeres jóvenes, mediante la educación sexual en centros escolares y asistenciales.
  • Búsqueda sistemática de factores de riesgo en las consultas de niño sano. Así como evaluar la calidad del vínculo afectivo padres-hijos, los cuidados del niño, actitud de los padres en la aplicación del binomio autoridad-afecto.
  • Intervenir en las consultas y exponer los derechos de los niños y la inconveniencia de los castigos físicos. Ofrecer la alternativa de la aplicación del castigo conductual.
  • Identificar los valores y fortalezas de los padres, reforzando su autoestima.
Prevención Secundaria: dirigida a la población de riesgo con el objetivo de realizar un diagnóstico temprano y un tratamiento inmediato. Atenuar los factores de riesgo presentes y potenciar los factores protectores.
Se incluyen:
  • Reconocer situaciones de maltrato infantil, estableciendo estrategias de tratamiento.
  • Reconocer situaciones de violencia doméstica o de abuso a la mujer y buscar soluciones.
  • Reconocer las conductas paternas de maltrato físico o emocional, considerando la remisión de la familia a una ayuda especializada en el manejo de la ira y la frustración.
  • Remitir a centros de salud mental a padres con adicción a alcohol y drogas.
Prevención Terciaria: consiste en la rehabilitación del maltrato infantil, tanto para los menores víctimas como para los maltratadores. Para ello se debe disponer de un equipo interdisciplinario (pediatras, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, orientadores familiares, terapeutas, jueces de menores, cuerpos policiales, etc.).

EL MALTRATO INFANTIL ES UN PROBLEMA DE TODOS.

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Qué Necesitan Los niños Para Ser Felices?

Autora: Nathaly Dueñas López - Psicóloga.

El niño nace, crece, se desarrolla en familia, de ahí la importancia que la decisión de ser madre y padre se base en el respeto, la comunicación y sobre todas las cosas: el amor.

Con la misma intensidad con que se disfruta entre dos personas el placer de la intimidad, debe ser disfrutado el proceso de crianza. Entre dos la sobrecarga es menor, los gastos económicos se comparten al igual que las dudas, el temor y las decisiones respecto a cómo hacer una cosa u otra.

No es necesario un manual que diga cómo llevar a cabo la crianza perfecta, además de que no existe, no es necesaria para el niño. Él no requiere de padres intelectuales, campeones o descubridores de oro, lo que realmente necesita es que lo enseñen a ser valiente, decidido, trabajador, honrado; que de vez en cuando olviden que son adultos y formen parte de su juegos, que cumplan con sus funciones y juntos conviertan su hogar en un ejemplo y un patrón de identificación para que el niño, posteriormente, lo imite en sus relaciones cotidianas.

No lo engañen, enséñenle a decir la verdad; si le prometen algo, cumplan con ello, aunque sea un castigo; demuestren, sin imposición, que ustedes tienen la autoridad. Premien lo bien hecho, corrijan lo mal hecho. Recuerden las reuniones escolares, su presentación artística, incluso sus encuentros deportivos, sus presencias lo enorgullece.

Formen parte de sus más alegres momentos, sequen sus lágrimas. Háganse partícipes de su vida sin tratar de vivir a través de él. El niño disfruta que se conviertan en héroes de las aventuras, pero también que le permitan ser un personaje principal de sus aventuras.

Háganle saber que puede contar con ustedes, que no faltarán nunca los consejos, que no está solo, aunque el cansancio toque su puerta, la fuerza lo recibirá. Enséñenle a levantarse tras el fracaso; prepárenlo para cuando ustedes no estén. Satisfagan sus necesidades sin que lo material prime por encima de lo espiritual, formen valores, conviértanlo en un hombre de bien.


Ah! Y no olvide que los besos, el respeto, el cariño, la comunicación, los abrazos, la tolerancia, la comprensión y el amor son los ingredientes, que bien combinados se convierten en una receta fácil de preparar y lo que un niño necesita, realmente, para ser feliz.

martes, 14 de mayo de 2013


Innovación Social Para Un Mejor Colombia


Conoce usted las principales problemáticas por las cuales atraviesan los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de las instituciones educativas del país?. Cómo inciden estas problemáticas en sus relaciones intrapersonales e interpersonales? Cómo afecta el medio psicosocial, económico en la vida emocional y  escolar de estos estudiantes?. Cuántos de estos estudiantes presentan estas dificultades?  Se aplican los correctivos pertinentes a las situaciones presentadas?
Estas y muchas más interrogantes llevaron al líder innovador Nicolás Villegas junto a su equipo de emprendedores Jhonathan Sarmiento y Yovanis Cueto a plantear una alternativa que de solución a una problemática que afecta a una gran población estudiantil; los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de las instituciones educativas atraviesan por diversas situaciones conflictivas, hoy los medios de comunicación muestran una dura realidad: violencia en las aulas escolares.
En los colegios encontramos: violencia intrafamiliar, matoneo, dificultades en las relaciones intrapersonales, interpersonales, familiares, embarazos en adolescentes, promiscuidad sexual, drogadicción, tendencia al suicidio, conductas antisociales, entre otras, necesitamos una herramienta que nos permita tener una estadística real de lo que sucede para implementar las estrategias pertinentes que generen bienestar, mejoramiento del clima institucional y por ello una mejor calidad de vida en la comunidad educativa.
Es por ello que Psicsocial permitirá a los docentes orientadores con o sin conocimientos de psicología, psicólogos y fundaciones, recibir una plataforma web diseñada y desarrollada específicamente a sus necesidades donde  de manera mucho más efectiva se puedan identificar, diagnosticar y realizar seguimiento a dichas problemáticas, con esta herramienta los profesionales interesados podrán diseñar las estrategias requeridas buscando el bienestar integral de los estudiantes, tomar decisiones acertadas con información mejor organizada, como beneficio adicional PsicSocial ofrece la posibilidad de conectar a los usuarios de forma virtual para que así puedan compartir experiencias, crear conocimiento de calidad con el cual puedan retroalimentarse buscando mejorar diariamente en su valiosa labor.
Psicsocial no solo pretende llegar a la identificación de las problemáticas, en tal sentido, uno de los objetivos primordiales es brindar a los entes territoriales, secretarías de educación municipal, departamental y nacional estadísticas reales de cómo está la salud mental y los factores psicosociales de la población estudiantil; lo cual les permitirá diseñar e implementar programas y estrategias pertinentes,  tendientes a solucionar las problemáticas encontradas.
Todo esto es posible gracias al programa de Apps.co y el plan Vive digital, la cámara de Comercio de Barranquilla y a Incubar del Caribe quienes asesoran a este equipo de emprendedores a seguir desarrollando ideas de negocios realmente comprometidas con la innovación social, Reconocemos que este equipo  está comenzando, el caminos es largo pero con ideas con enfoque social y educativo podemos brindar un mejor Colombia y un mejor mañana a toda la población educativa.




PsicSocial hola



¿Quienes Somos?


Nacimos en la ciudad de Valledupar - Colombia, como una propuesta para desarrollar nuevas y mejores soluciones hacia las problemáticas psicosociales. Con el tiempo, PsicSocial pretende convertirse en uno de los pilares que soporten a los psicólogos en su trabajo.


Nuestra Misión


Proveer a nuestros clientes soluciones en herramientas interactivas con rapidez, efectividad, los más altos estándares técnicos, de seguridad y confiabilidad, brindándoles un apoyo a través de estas en la ejecución de sus procesos.

Nuestra Visión


Ser una empresa que se desarrolle de forma confiable, segura, sólida, flexible y rentable, construyendo el ámbito social, con los conocimientos y calidad humana de nuestros clientes, con una gestión que se anticipe y adapte al cambio, aprendiendo de la experiencia e innovando permanentemente.